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Por
el Dr. Alberto Baggini. Especialista en Ortodoncia
En todo tratamiento de ortodoncia establece como premisa fundamental, además
de lograr una relación estética del sector anterior, una correcta armonización
de las relaciones maxilo-mandibulares con las de ambas articulaciones temporomandibulares.
Por lo tanto, desde el punto de vista funcional debemos establecer una
oclusión en relación céntrica que garantice la salud del sistema masticatorio.
La armonización de ambas arcadas dentarias, no solo se considera desde
el punto de vista morfológico, sino que cada sector de la oclusión tiene
comportamientos individuales desde el punto de vista funcional que merecen
ser considerados en todo tratamiento ortodóncico.
La primera de estas consideraciones es la relación del sector anterior
al evaluar la guía anterior, responsable de la desoclusión anterior y ,desde
el punto de vista estrictamente funcional, controlar los movimientos de
apertura y cierre en eje de bisagra para poder chequear durante todo el
tratamiento los puntos de contactos deflectivos causantes, en un gran porcentaje
de casos, de alteraciones a nivel articular de problemas no esperados.
La relación canina es nuestro segundo objetivo como guía de desoclusión
lateral y ,como bien lo expresa el Profesor Dr. Aníbal Alonso, es el que
mantiene esa centricidad mandibular que nosotros evaluamos en el sector
anterior de la oclusión, y que permitirá complementar los movimientos mandibulares
en eje de bisagra junto con los músculos masticatorios.
El tercer sector, la zona de premolares, establece definitivamente la dimensión
vertical, es el que permite junto con el embandamiento del segundo molar
desacoplar el sector anterior cuando las posibilidades biotipológicas y
el espacio libre interoclusal favorecen la realización de movimientos extrusivos
de los sectores posteriores de la oclusión.
El cuarto sector, la del primer molar permanente, llave indiscutida, establece
la organización de los sistemas de fuerzas, por lo tanto el ser cautos
con su desplazamiento y evaluar los espacios disponibles tanto en el maxilar
superior e inferior para la ubicación de segundo y tercer molar.
El quinto sector, donde las curvas naturales de la oclusión tanto la de
Spee como la de Wilson juegan un rol importante en la desoclusión al evitar
los contactos del lado de no trabajo en los movimientos deflectivos de
la mandíbula.
Establecido cuáles son los objetivos funcionales y cuáles nuestros objetivos
morfológicos, que lo podríamos sintetizar en las seis llaves del Dr. Andrews,
que en forma tan magistral las implementó, tendríamos un panorama aceptable
para concretar nuestras pautas de tratamiento a través de un diagnostico
correcto, que se completa a través de un estudio del funcionamiento del
sistema masticatorio de nuestro paciente , con estudio de modelos radiográficos
y cefalométricos y establecer un diagnostico presuntivo que pueda ser confirmado
a través del V.T.O. de Ricketts y nos permita programar en forma eficiente
nuestras pautas de tratamiento.
Paciente J.O.
La paciente presentaba Agenesia de 22, por lo tanto nuestros objetivos
de tratamiento, que fueron restablecer los distintos sectores de la oclusión,
se lograron a través de una desoclusión canina del lado izquierdo que comparte
tanto los movimientos de lateralidad y de propulsión, y lograr de esa forma
la centricidad de los movimientos mandibulares.
El lado derecho en una correcta armonización de canino, premolares y molares,
y el lado izquierdo en una relación cúspide a cúspide ante la ausencia
asimétrica de una pieza dentaria, pero que mantuvo la relación de oclusión
céntrica necesaria para la armonización funcional del sistema masticatorio.
Las últimas diapositivas de frente y del perfil del paciente muestran la
estabilidad de la oclusión un año posterior al retiro de la contención.
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