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Algunas personas llevan la natural prevención al posible dolor de un tratamiento odontológico al extremo de dilatar o incluso evitar dicho tratamiento hasta que las consecuencias pongan en peligro su salud.
Este temor tiene un componente inconsciente, que no se debe desconocer o menospreciar. El inconsciente tiende, en última instancia, a protegerlo de lo que supone pueda ser un daño. Por ello el paciente debe preguntarse de qué peligro se trata. ¿Cuál es el problema de visitar al odontólogo? Siendo realista ¿Cuál es la actitud a asumir de ahora en adelante?
Una vez aclarados los verdaderos alcances de su miedo, debe proyectarse imaginativamente a un futuro y ver cual será su actitud al superar la situación actual y comprobar cuánto mejor se siente al lograrlo. Entonces puede proponerse concurrir al consultorio con una visión más positiva.
Si no lo logra después de recomenzar este proceso dos veces más, entonces será conveniente buscar ayuda profesional para superar su temor.
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