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Resumen
En el presente trabajo se trata de ampliar, mediante un método de filtración
localizada en los sectores precisos de la película radiográfica, un medio
que facilite la visualización de estructuras con bajo porcentaje mineral,
las que por su condición de baja densidad, frente a valores de radiación
corrientes, pierden su posibilidad de impresionar la película radiográfica
surgiendo como consecuencia, la falta de información al respecto.
Objetivos
De las radiográficas intrabucales más utilizadas para el tejido óseo alveolar,
es sin duda la conocida como Cono Largo (actualmente modificada a Cilindro
Largo). En algunas oportunidades, esta técnica, como en todas las empleadas
con fines de diagnóstico dento-maxilar, las crestas alveolares a estudiarse
pueden o no mostrar con nitidez sus estructuras, según el grado de radiación
empleada para visualizar toda la imagen dento-maxilar de la zona.
Por estos detalles sería conveniente utilizar una modalidad que logre
mejorar, frente a la cantidad de radiación empleada para los fines generales,
la visualización de las crestas que han perdido densidad por la disminución
de su componente mineral o aquellas partes de tejido óseo que se hallan
en un estadio de regeneración post-operatoria, aún no muy evidentes en
la radiografía de control.
Dichos cuestionamientos nos han llevado a investigar y probar posibilidades
que permitan tales fines sin llegar a maniobras complicadas ni tener que
utilizar aparatología costosa. Otro motivo también sería el de lograrse
un método sencillo que no dificulte la técnica empleada.
Desarrollo
Sin considerar el efecto anódico, por ser prácticamente imperceptible
en el pequeño campo irradiado, refiriéndonos a la película periapical,
podemos decir que la radiación empleada y proyectada sobre la película,
es prácticamente una radiación distribuida uniformemente sobre
toda su superficie. Por tal razón, tanto el tejido dentario como el tejido
óseo, reciben sin discriminación la misma cantidad y calidad de radiación
en cada toma.
En radiología general es importante la variación de valores según la zona
a radiografiar, cosa que no ocurre, por diversos motivos, en la toma de
radiografías dento-maxilares, donde a pesar de que existen elementos duros
de distinta estructura y densidad por lo ya mencionado al respecto, la
zona en de estudio recibe la misma cantidad y calidad de radiación tanto
en los tejidos dentarios coma en el óseo.
Si tuviéramos que considerar la diferencia de densidad entre estos componentes
orgánicos surgiría la controversia de que si damos valores de radiación
calculada según la absorción del tejido dentario, sobre-exponemos al tejido
óseo y a la inversa, si damos radiación correspondiente a tejido óseo,
infra-exponemos el tejido dentario.
En zonas dentadas podemos ver claramente que el tejido óseo alveolar que
abarca la cara vestibular de la raíz como también el que cubre la cara
palatina o lingual de estas piezas dentarias, se pierde parcial o totalmente
en la imagen radiográfica, par el gran efecto aditivo que le produce la
superposición de la marcada densidad del tejido dentario radicular (especialmente
su componente dentinario). En cambio en el espacio interdentario, la manifestación
ósea radiográfica, producida par una técnica adecuada, es relativamente
nítida, tanto que par la observación de estas imágenes, se evalúa el grado
de rarefacción y/o pérdida ósea paradentósica.
También es importante agregar que la adición que produce el tejido dentario
radicular, sobre las paredes alveolares vestibulares y palatinas o linguales,
disminuye desde gingival a apical por la reducción del diámetro radicular
y su relación inversa con respecto al espesor óseo.
Bajo estas circunstancias consideramos en la práctica corriente, valores
promedios de calidad y cantidad radiante que nos permita, dentro de límites
lógicos, observar con buenos detalles, estas estructuras.
Es importante mencionar en este momento, que si los valores de radiación
empleados nos permiten un estudio parejo de la superficie cubierta por
la película, en el caso de crestas óseas con desmineralización por proceso
inicial de enfermedad periodontal pueden simular un cuadro de pérdida
ósea, ya que la cantidad de radiación empleada, supera y anula el grado
de absorción de la radiación que atraviesa estas crestas, no logrando
impresionar sus imágenes en la película y quedando prácticamente invisibles,
por lo que se manifiesta la sensación de una mayor pérdida ósea que la
que realmente existe.
Las técnicas radiográficas empleadas para este fin (Cilindro largo y panorámicas)
nos brindan una imagen del soporte óseo limitada a las crestas alveolares
proximales de cada pieza dentaria y sobre la base de la observación de
estas, hacemos una evaluación radiográfica de las mismas, completando
los estudios clínicos, sin considerar los principios de densidad y radiación
que hemos mencionado.
De esto surge que si empleamos la radiación correspondiente para la observación
dento-maxilar, lograremos la imagen que corrientemente empleamos y que
consideramos con buenos detalles dento-maxilares, pero ignoramos la pérdida
de los mismos hacia las crestas alveolares donde se anula parte de la
natural densidad por disminución de espesor y trabeculado. También sumamos
a esta causal, el ligero aumento volumétrico de las cavidades medulares
hacia las cresta alveolares con respecto al tejido óseo basal.
Si tratamos de mejorar las posibilidades de que se impresionen nítidamente
estas crestas parcialmente disminuidas y rarefactas, pero que mantienen
aún trabeculado mineralopénico, debemos recurrir a utilizar en forma evidente,
menores valores de radiación, los que nos darán la buena imagen de las
crestas, incluyendo las mencionadas disminuciones cálcicas, pero sacrificando
los detalles radiográficos de las piezas dentarias.
Para poder visualizar claramente las estructuras dentarias y las crestas
alveolares que han perdido densidad, sería conveniente utilizar un artificio
(Filtro) que cumpliera funciones similares al utilizado en la tele-rradiografia
de perfil de cráneo, en la que para observar el tejido blando (perfil
facial) se efectúa una filtración localizada del campo irradiado debilitando
la radiación que borraría el contorno de dichos tejidos faciales, permitiendo
con este medio, agregar a las estructuras óseas, la impresión de los mismos.
Como sería complicado colocar un elemento de esas características en la
ventana del tubo, además de su muy difícil utilización para este tipo
de técnicas radiográficas, hemos ideado la utilización de un elemento
que cumpliera la misma función, pero que brindara posibilidades de fácil
aplicación sobre la película, el que se encargaría de debilitar la radiación
en las zonas precisas, permitiendo evidenciar radiograficamente las crestas
óseas desmineralizadas sin afectar la buena imagen del resto.
Con una serie de ensayos se seleccionó entre los diversos elementos estudiados,
el cobre y entre los espesores probados, se llegó a aceptar que láminas
de 0,1 mm de espesor de este cobre recocido, son las que producen
un grado de absorción óptimo para lograr estos fines, además de poseer
una notable meleabilidad para su empleo.
Respecto a su aplicación, para cubrir específicamente la zona alveolar
que interesa especialmente, se determinó que las láminas deben cortarse
en tiras de 8 mm de ancho y un largo que depende de la posición
que va a tener el eje mayor del paquete radiográfico, según las zonas
o piezas dentarias a estudiar.
Ampliando lo dicho, especificamos que para la posición horizontal del
eje mayor de la película empleada para premolares y molares, la longitud
de esas tiras debe ser de 62 mm y para la posición vertical del
eje mayor de las mismas, que se utilicen para incisivos y caninos, esta
longitud debe ser de 52 mm (Fig. N° 1).
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