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Trabajo
presentado en las primeras Jornadas de Bioética de la Ciudad
de Buenos Aires. Octubre de 2001.
Autores: Dra. Ana Falcone, Dra. Laura Galli, Dr. E. A. Roussos,
Dr. Osvaldo Bovoril.
No realices nada en tu vida que conocido por tu prójimo
pueda acarrearte temor. (epic. sent. var. 70)
La odontología, es ciencia y es arte. Tradicionalmente
así la hemos concebido, y como tal se proyecta a la comunidad
que tanto espera de ella. Como ciencia, nos obliga a investigar
para ofrecer lo mejor a la salud del cuerpo y como arte, nos compromete
a ser creativos en grado sumo, para atender a la salud del espíritu
manteniendo y mejorando las sonrisas, de cuya armonía y
estética dependen tanto las relaciones humanas.
En este orden de ideas, nuestro compromiso es grande y comienza
desde las aulas del alma mater, en donde hay que afinar cuerpo
y espíritu pare crear el conocimiento odontológico
necesario para colmar las necesidades de nuestra comunidad.
Dadas las circunstancias actuales de todo orden, hoy mas que nunca
es necesaria una disciplina que de alguna forma, encauce nuestro
ejercicio profesional dentro de unos parámetros, generados
por las tres reglas de oro que rigen el comportamiento humano
en el amanecer del nuevo milenio, cuales son: la obligación,
el compromiso y la responsabilidad. El hombre de principio de
milenio, esta obligado, en el sentido de que esta ligado a los
demás así le cueste reconocerlo, y ello le crea
un compromiso que lo hace responsable de las consecuencias de
sus actos. Esa disciplina es la Bioética.
Cuestiones éticas en la odontología:
La odontología moderna esta presionada por una cantidad
de cuestiones morales y sociales que han alcanzado a la profesión
y afectado de manera considerable su practica diaria. Adicionalmente,
cambios importantes en la profesión medica están
teniendo una profunda importancia en la odontología.
Dentro de las cuestiones éticas y sociales contemporáneas
con las cuales se enfrenta la odontología, se incluyen
aquellas relacionadas con la responsabilidad del profesional de
la salud dental.
La prevención de las enfermedades orales y el cuidado de
la salud oral para todas las personas, son responsabilidades importantes
de la odontología comunitaria. Se involucran cuestiones
éticas cuando se reconoce que la implementación
de estos objetivos requiere la cooperación interprofesional
de todos aquellos encargados del cuidado de la salud.
Algunas
cuestiones han generado mas atención que otras.
La toma de conciencia por parte del
enfermo, de su condición de adulto y como diría
Kant, la asunción a su mayoría de edad, le otorga
capacidad suficiente para tomar en forma autónoma, las
decisiones pertinentes a su propio cuerpo, rompiendo así,
la relación de tipo vertical y paternalista existente hasta
el momento entre el galeno y el enfermo. A partir de ese momento,
este se convierte en un ser adulto y responsable, que salvo contadas
excepciones, debe tomar las decisiones sobre su enfermedad, dando
origen al nuevo código de derechos, en donde, si bien es
cierto que el medico desde su capacidad tiene la información
necesaria para curar al enfermo, este adquiere autonomía
para tomar una decisión que le permita otorgar o no su
consentimiento para ser tratado. Surge pues a partir de aquí
una nueva relación entre los dos actores ante el drama,
que por tradición ha sido la enfermedad; mientras el uno
tiene el conocimiento y la idoneidad para aplicarlo, se lo ofrece
al otro, quien actuando como persona adulta y responsable, decide
si otorga o no su consentimiento. El paciente, se libera de su
condición histórica, y proclama el derecho que tiene
sobre su cuerpo, al que de hora en adelante no se le podrá
tratar sino con su expreso consentimiento.
Se considera que este es el momento en que el tradicional paciente
asume su enfermedad, y en este asumir se hace coparticipe de la
vida misma, tomando plena conciencia de su lugar en el mundo asumiendo
igualmente riesgos y circunstancias.
El hombre pasa así, de depender de la fe ciega que tradicionalmente,
primero tuvo en los dioses y mas tarde traslado en otro hombre,
cuyo poder residía en la posesión del conocimiento,
y como tal, era libre de aplicarlo como quisiera, (con buena intención
desde luego, con un excelente sentido paternalista y autoritario,
que fue originando el ser visto durante muchos siglos como un
juez con poder decisorio sobre la vida y la muerte), a convertirse
en un ser emancipado, mayor de edad y poseedor de una completa
libertad para decidir en condiciones normales su posición
ante su propio destino. Pero considerando que para estar en capacidad
de decidir, es prudente tener pleno conocimiento sobre lo que
se va a decidir y ese pleno conocimiento no se da sino a través
de un proceso reflexivo sobre lo que se decide, se hace necesario,
dada nuestra característica de seres históricos,
volver al origen, tratando de formarse una idea de cómo
se han dado las cosas.
Partiendo del hecho de que la relación medico paciente
es una relación humana, bien intencionada, ella siempre
gira en torno al bien. Es innegable que si hay algo que haya jalonado
al hombre durante el trayecto recorrido hasta el día de
hoy, es el afán por la búsqueda del bien humano,
por lo tanto, es importante tratar en primer lugar este tema y
resaltar su vinculación intima con las raíces bios
- éthos (vida-ética), analizar el alcance de estas
para luego rearticularlas y proponer desde esta nueva mirada,
como podríamos dentro de nuestra currícula académica
inocular, válgase el termino, la enseñanza de la
bioética, con la esperanza de lograr un individuo que sea
capaz de armonizar su ejercicio profesional dentro de un horizonte
bioético.
La bioética, como toda disciplina del quehacer humano,
se fundamenta en el bien y hacia el tiende constantemente, por
lo tanto para comprenderla, es necesario analizar esa fuente de
la cual se alimenta a través de sus cuatro raíces
principales denominadas: principios de beneficencia, de no-maleficencia,
de autonomía y de justicia.
Aristóteles
ya nos hablaba del bien desde los albores de nuestra civilización
occidental.
La
primera pregunta al contemplar la maravillosa realidad de los
progresos biomédicos señalaba la incomoda conveniencia
de poner limites: ¿es éticamente aceptable hacer
todo lo que técnicamente es posible?.
Pronto, la pregunta ingenua dejo paso a otra mas realista: ¿cómo
controlar-y quien lo determina- que se hará si es técnicamente
posible hacerlo?
De los análisis de los contenidos, tarea propia de los
centros de bioética, facultades de filosofía y de
teología, se paso rápidamente a la pregunta sobre
metodología de decisión racional cuando entran en
conflicto diversos valores como, por ejemplo, mantenimiento de
la vida y calidad de vida.
La reflexión ética desde la medicina, la sociología,
la filosofía, la teología, la biología se
convierten en una necesidad. Los diálogos interdisciplinares
resultan fundamentales. La economía y la política
son interpeladas y el derecho, que como es natural se ve obligado
a intervenir desde el principio, conoce un protagonismo insospechado
en el terreno de las nuevas tecnologías medicas.
Las preguntas mas importantes son filosóficas: ¿qué
es la persona?¿qué es lo mas humano en esta era
tecnológica?¿qué responsabilidad tenemos
hacia las generaciones futuras? Todos estamos Ilamados a buscar
las respuestas.
PRINCIPIOS
DE BARUCH BRODY
Baruch
Brody, profesor de ética medica y profesor de filosofía
en Estados Unidos, propone un modelo de toma de decisiones aplicable
al ejercicio de la medicina, cuya característic principal
es el ser pturalista. No se puede, dice en sustancia, adoptar
decisiones difíciles y graves teniendo en cuenta un solo
tipo de argumentos. Por el contrario, sostiene que en cada situación
patológica es necesario considerar todas o por lo menos
la mayor parte de las bases éticas que el autor agrupa
en cinco clases, resumidas esquemáticamente a continuación,
que superan el marco de la moral tradicional y cuyas deducciones
pueden ser conflictivas.
1.
Consecuencia de nuestras acciones
Según
J. S. Mill, ayudan a juzgar un acto cuyas consecuencias pueden
ser benéficas o nocivas para la persona enferma y para
sus semejantes. Es necesario también establecer si el objetivo
es satisfacer la búsqueda de un goce, la observación
de principios teóricos o el respeto de las convicciones
personales.
2.
Derechos
(a)
Rigen las relaciones entre individuos. No son absolutos y pueden
ser contradictorios. Una persona puede renunciar a ellos. El principal
de ellos es ser mantenido con vida y en buena salud, con la ayuda
de los otros. Los derechos de la persona, en general, tienen primacía
por sobre los de la familia.
3.
Respeto de la persona
(a)
Constituye el centro de la moral de Kant. No se trata solamente
de respetar sus derechos sino también su vida, su integridad
física, su libertad intelectual, su dignidad, su autonomía,
la calidad de sus opciones, su capacidad de actuar.
4.
Virtudes
(a)
Después de Platón y Aristóteles, parecerían
haberse eclipsado tras consideraciones mas utilitarias. No obstante
Brody señala la importancia de la coherencia y la compasión,
así como del coraje (consciente) y la honestidad.
Justicia
(a)
No siempre resulta fácil establecer la justicia de una
decisión sobre la base de la evaluación de las relaciones
entre costos y eficacia desde un punto de vista individual, o
tomando en consideración el conjunto de la sociedad, porque
los diversos criterios que intervienen son heterogéneos
y difíciles de comparar.
Es necesario en cada caso considerar estos distintos aspectos
y, desde estos distintos ángulos, sopesar las ventajas
e inconvenientes de una actitud.
Haciendo una síntesis de esta multiplicidad de datos serán
mayores las probabilidades de resolver convenientemente cuestiones
cuya gran diversidad se ve intensificada por la intervención
del tiempo que transforma una situación. Y, finalmente,
es necesario reconocer que ciertas decisiones son reversibles,
pero otras no.
Estos principios que abarcan a todas las disciplinas que propenden
a cuidar y curar la salud de la población tienen, desde
ya, su plena aplicación en la odontología. Desde
estos enunciados generales pasemos ahora a la problemátic
del quehacer cotidiano de los equipos que se desempeñan
en odontología desde el punto de vista de la Bioética.
Algunos aspectos de la problemática ética del odontólogo
en su labor se pueden sintetizar con estas preguntas: ¿Es
la documentación correspondiente a mis pacientes correcta
y suficiente?¿Tengo el diagnostico correcto y fundado científicamente?¿Mi
plan de tratamiento otorga prioridad a las necesidades del paciente?¿Tengo
un concepto claro y justo sobre la admisión o rechazo de
algunos pacientes? ¿Asigno la importancia que me recen
al dolor y a las urgencias? ¿Ciño mis investigaciones
al campo enmarcado por las normas éticas? ¿Actualizo
permanentemente mis conocimientos? ¿Tengo clara conciencia
de los limites de mis conocimientos y habilidades? ¿Medico
lo necesario, conociendo las dosis, efectos y contraindicaciones
de lo que prescribo? ¿Respeto el secreto profesional? ¿Mis
honorarios se ajustan a los principios de solidaridad? ¿Informo
completa y verazmente al paciente a fin de obtener su consentimiento?
¿Tengo un trato adecuado a los principios antedichos con
mis colegas? ¿Otorgo la debida importancia a mi labor en
beneficio de la comunidad en que me desempeño?
Es preciso tener en cuenta tanto las Expectativas del paciente:
(a) calidad del servicio, (b) honorarios justos, (c) semicios
en menor tiempo, (d) Seguridad, (e) mejora continua, (f) calidad
y agilidad en la atención, (g) postratamiento.
Como
la Satisfacción del profesional:
(a) tratamiento acorde con su condición de graduado universitario,
(b) honorarios justos, (c) Lugares de trabajo con la iluminación
y espacio suficientes, (d) instrumental y material adecuado, (e)
bioseguridad.
Hemos comenzado esta exposición con una cita de Epícuro,
filósofo griego (341-270)A.C. a fin de señalar que
la preocupación de la mente humana por el problema ético,
nace desde el principio mismo de nuestra filosofía y lo
hemos hecho a conciencia de que el fundador de la escuela epicúrea,
que tuvo mas de seis siglos de vigencia, extendiéndose
hasta Roma y Oriente, no es habitualmente citado como moralista
y sin embargo nos ha dejado párrafos como el que citaremos
para terminar
LA SERNIDAD ESPIRITUAL ES EL FRUTO MAXIMO DE LA JUSTICIA.
ES IMPOSIBLE QUE CONFIE EN PERMANECER OCULTO QUIEN OCULTAMENTE
HA VIOLADO ALGUNOS DE LOS PACTOS RECIPROCOS DE NO COMETER NI RECIBIR
INJUSTICIA, AUNQUE PASE DESAPERCIBIDO INFINITAS VECES EN EL PRESENTE.
EPICURO (341-270 A.C.)(Sent.Princ. 25)
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