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Por
el Profesor Juan C. Ricci.
Profesor Consulto de la Universidad de Buenos Aires. Consultor
de Webodontologica.com
Este cautivante título crea la incógnita, a pesar
del largo ejercicio de la especialidad y de la práctica
docente, de qué clase de prótesis se puede tratar,
qué especialidad la caracteriza y establece. Pero a través
de un razonamiento explicito, se llega a la conclusión
de que no existen prótesis específicas para determinado
grado de adultez del individuo. Existe un grado de compromiso
y responsabilidad profesional que involucra por igual a Odontólogos
y Técnicos de laboratorio, para tratar de devolver armonía
a un sistema que la ha perdido y que integra el individuo en sí,
cualquiera sea su edad.
Se hace
necesario comprender y adecuarse, a través de la prótesis,
a las distintas instancias que, en distintos momentos de su vida,
nos ofrece el paciente.
En la evaluación correcta de todos los elementos del terreno,
y en la interpretación y respeto técnico de la construcción,
está la solución protética para la tercera
edad, y casi diría para todas las edades.
No obstante, para tener en cuenta a los efectos de adecuar correctamente
el tratamiento, haremos algunas apreciaciones sobre las reacciones
bucales físicas y psíquicas que presenta el anciano
frente a la restauración protética.
Con
respecto a las reacciones físicas de la cavidad bucal,
están dados en el paciente por los siguientes factores:
a.
Una sensación de molestia o estorbo frente a la base protética.
b. Reacciones a nivel de las articulaciones temporo-mandibular.
c. Problema en la Dimensión Vertical. Y
d. Acusa un déficit sensorial gustativo inducido
por la prótesis (según expresa el anciano).
Pasemos
a analizar brevemente cada uno de éstos items:
a.
Sensaciones de molestia y estorbo:
Cuando por causas determinadas (que no vamos a analizar) se produce
la desdentación total del paciente y transcurre cierto
tiempo. Hasta la restauración por medio de la prótesis,
se produce invariablemente una atrofia muscular de los músculos
masticadores y de la mecánica, que en la condición
de desdentación no son solicitados en toda su dimensión.
Por otra parte la lengua (no flaqueada por las piezas dentarias)
y los carrillos, se expanden invadiendo y ocupando el espacio
a nivel de los rebordes alveolares residuales usurpando un terreno
que virtualmente ocupará la futura prótesis. Cuando
se produce la instalación de dicho elemento, se produce
el rechazo "hacia fuera" de los carrillos, mientras
que la lengua es flanqueada y comprimida por las piezas dentarias
de la prótesis, instancias estas que provocan en el paciente
una sensación de molestias y de cuerpo extraño en
la boca. Sin embargo no debemos olvidar que a corto plazo la lengua
y los carrillos paulatinamente van recuperando su tono muscular
creando una situación habitual.
Normalmente construimos prótesis de 28 piezas dentarias;
un recurso aplicable y valedero sería disminuir dicho número
a 24, facilitando la perdida de sensación de encajonamiento
que sufre la lengua.
b.
Reacciones a nivel de la A. T. M.:
Con la pérdida de todas las piezas dentarias también
se producen incidencias a nivel de la A. T. M. puesto que al establecerse
ciertas limitaciones de los movimientos mandibulares, por la falta
del estímulo necesario para ese grupo muscular, se accede
a cierta atrofia de los mismos, y también repercute dicho
efecto a nivel del menisco interarticular y de los revestimientos
cartilaginosos de las superficies articulares del cóndilo.
Es por todo esto entonces, que se hace muy difícil restablecer
impunemente las relaciones intermaxilares sin provocar un cuadro
de malestar bucal y articular.
c.
Problema de la Dimensión Vertical:
En aquellos ancianos desdentados hace ya mucho tiempo y sin reposición
protética, y en aquellos otros que mantienen vigentes viejísimas
prótesis, se produce irremediablemente la pérdida
paulatina de la D. V. oclusiva. Al tratar el profesional de restaurarla,
produce un trastorno muy grande en estos pacientes, porque a través
del tiempo han hecho una adecuación de todo el sistema
Estomatognático a esa perdida silenciosa.
Cuando se restaura la D. V., el paciente, acostumbrado a su perdida
adquirida se lleva por delante el trayecto final del cierre, puesto
que su mente programo el recorrido disminuido. Es decir, ocurre
que al hacer el movimiento de cierre con la D. V. restaurada,
se lleva por delante el cierre final, porque la mente tiene programada
el recorrido anterior. El hecho de cerrar la boca a través
de la rehabilitación conseguida, el cierre final lo encuentra
mucho antes con lo que se produce un verdadera trauma, tanto para
la A. T. M. como para los rebordes alveolares, provocado por el
choque de ambas prótesis, lo que traduce dolor en el área
de asentamiento protético y entre articulación y
en algunas circunstancia, la dimensión obtenida, parecería
alta respecto a la habitual adquirida por el paciente y provocaría
un impedimento al tragar saliva.
Debemos considerar además que los pacientes con perdida
de D. V. pueden acusar algias en la A. T. M. y en la región
suprahioidea y también perleche comisural (boqueras).
d.
Pérdidas o Déficit Sensorial al gusto:
Normalmente el porcentaje mayor del campo gustativo se encuentra
en la lengua, y en un porcentual menor distribuido en la parte
anterior del velo del paladar, epiglotis y la faringe. Por lo
tanto no representa la prótesis, al responsable directo
del DEFICIT GUSTATIVO, si, tal vez a la modificación de
la temperatura óptima para percibir los diferentes sabores,
puesto que el acrílico no se adopta completamente a la
temperatura del medio bucal. Existe gran parte del efecto psíquico
en estos casos.
Reacciones
Psíquicas: (Antes una prótesis total)
El hecho de poner en antecedentes a nuestro paciente de la perdida
total de sus piezas dentarias con carácter irreversible,
representa un impacto psíquico difícil de aceptar,
dejando en su mente flotando una actitud de queja, que pone de
manifiesto ante la prótesis, rechaza su tamaño,
tiene la sensación de "boca llena", una falta
de espacio para la lengua, zona de irritaciones, y todo lo traduce
con su malhumor.
De hecho cada uno de nosotros elabora a través de los años,
una idea mental de uno mismo, una verdadera imagen corporal que
es la resultante de varios factores: de cómo nos vemos,
de cómo nos gustaría ser vistos y de cómo
nos ven.
Se hace necesario entonces, aceptar una idea actualizada de nosotros
mismos. Aunque algunos personas reniegan de este principio y no
quieren reconocer el paso de los años, ni de las perdidas
sufridas, traduciendo comportamientos inadecuados. Gran parte
de las molestias sufridas por los ancianos portadores de prótesis,
son somatizadas por este fenómeno (hablamos de prótesis
bien construidas).
Dijo
una vez William Shakespeare refiriéndose a la vejez "Es
un estado sin pelo, sin dientes, sin nada".
Realmente el desdentado total acusa un abatimiento o depresión
ante la perdida, que luego transforma en cólera y que apunta
al profesional por ello, es necesario comprender éstos
fenómenos y ofrecer una terapia adecuada y eficaz. Por
el contrario una prótesis iatroqénica agravará
la tendencia involutiva intelectual del paciente.
La mayoría de los casos a tratar se presentan invariablemente
con los deterioros ya mencionados. Teniendo en cuenta la síntesis
de esta situación me permito sugerir como conducta terapéutica
de resultados positivos, armar una prótesis con un articulado
dentario con dientes carentes de inclinaciones cuspídeas,
como la técnica que preconizo SEARS, años atrás
y que plantee objetivos precisos, tales como la obtención
de fuerzas favorables para los tejidos de soporte y sobre todo
establecer un sistema de oclusión que permita cierto margen
de alteración oclusal, no forzando la oclusión céntrica
en un punto, sino en pequeña superficie, para facilitar
la recuperación del recurso de dicha oclusión, perdida
hace ya mucho tiempo.
Este tipo de técnica conocida también como articulado
con los dientes no anatómico (o de cero grado de inclinación
cuspidea) se basa, resumiendo sus objetivos; respetando sus dos
principios fundamentales:
1. Eliminaciones de los planos inclinadas. Y
2. Eliminación de la acción de palanca.
Técnica ésta que plantearemos y desarrollaremos
en otra oportunidad perfectamente indicada con rebordes desfavorables
o con gran desarmonía entre R. C. y O. C. o con Disfución
de la A. T. M.
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