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Dr.
Renato Vivone
Desde hacía muchos años existieron varios intentos
por dejar constituida la Academia. El 18 de noviembre de 1937
desarrollé por Radio Callao, en una audición titulada
"Aquí odontología", dirigida por los profesores
Dr. Manuel Galea y Carlos Callón, una conferencia referente
a la necesidad de dejar fundada la Academia Nacional de Ciencias
Odontológicas.
Desde ese entonces surgían diversos intentos para lograrlo,
pero no fue hasta el 28 de septiembre de 1984 en que se fundó
la Academia Argentina, en una reunión convocada por el
Profesor Dr. Luis Barbero con la presencia de sobresalientes colegas
de destacada actuación en la docencia e investigación.
El núcleo fundador estuvo integrado por profesores Eméritos,
Consultos, Ex Decanos, es decir lo más representativo del
quehacer odontológico, dejando constituida su primera Comisión
Directiva en la que yo figuraba como Secretario. Al Profesor Barbero
le corresponde el mérito de haber logrado la gestación
de la Academia Argentina y su legalización al obtener la
personería jurídica.
La
integración inicial de la Academia no fue tarea fácil,
las Instituciones más representativas retacearon su apoyo.
Como siempre intereses encontrados. Varios fuimos los que intentamos
concretar la iniciación de la Academia. Cuando se logró
que la Escuela de odontología fuese Facultad y ahora que
nuestra Academia Argentina es Academia Nacional, la Odontología
al jerarquizarse, tiene independencia total que le permite auto-determinarse
y seguir la progresista y pujante trayectoria de las ciencias
y del arte. Tengo el honor de haber participado en los dos proyectos:
la Facultad y la Academia.
Cada
vez más sobre la base de la preparación de nuestros
odontólogos, la cavidad bucal que en otras épocas
algunos llamaban la tierra de nadie, es más eficientemente
conocida y tratada. No es el momento de insistir en estos temas
pero nuestra Academia Nacional ayudará a través
de sus Académicos de Número a completar la impresionante
labor docente de investigación y divulgación que
realizan las Facultades y Asociaciones profesionales, mediante
cursos, jornadas, congresos, etc. En todo este bendito territorio
argentino, destinados a la salud del ser humano desde su estado
prenatal hasta los más longevos.
Es
tarea cotidiana aliviar el dolor, curar, prevenir, reponer el
aparato masticatorio parcial o totalmente destruido, corregir
malformaciones desde el labio leporino para devolver la sonrisa
a nuestros hermanos, sobre la base de hacerlos más felices
al mejorar su aspecto, posibilitando la relación humana.
Gestiones
realizadas
Cuando
hace unos años los Señores Académicos me
distinguieron con el honor de ocupar el cargo de Presidente de
la entonces Academia Argentina prometí devolverla como
Academia Nacional.
Embarcado
en el compromiso asumido, había dos caminos para lograrlo:
el Decreto del Poder Ejecutivo o la Ley. En entrevistas con otras
academias me fui compenetrando de las dificultades que había
que afrontar. Después de mucho gestionar a través
de la Ministra de Educación y de algunos influyentes, nos
inclinamos por la posible sanción de una Ley. El camino
del decreto se hacía más accesible pero surgió
la colaboración de los diputados Horacio Viqueira y Alfredo
Allende, que presentaron un proyecto de ley declarando comprendida
en el régimen de decreto ley N° 4362/55 la Academia
Argentina pasa a ser Academia Nacional.
Finalmente, el 17 de noviembre de 1999 promulgado el 9 de diciembre
del mismo año se sanciona la ley N° 25.202 de creación
de Academia Nacional.
¿Qué
significa la Academia?
Hasta
ahora en nuestros primeros dieciséis años de vida
dedicados a la organización, redactar nuestros reglamentos,
condiciones de admisibilidad de los señores académicos
de número, obtener la personería jurídica,
dictar conferencias, estimular la investigación creando
el premio Academia Argentina de Odontología, editar una
revista, etc.
Integrantes
de la Academia
La
Academia está constituida por una magnífica conjunción
de científicos en plena actividad docente, profesional
y de investigación, algunos son miembros del Conicet, y
también por veteranos, mujeres y hombres de ciencia con
células nerviosas activas que constituyen un ejemplo para
muchos jóvenes que parecen de indolencia. Esta simbiosis
de juventud y experiencia será el almácigo de donde
surgirán en el futuro los dirigentes de esta Academia Nacional.
Estamos
empeñados en lograr que a la excelencia académica
se llegue en mérito a auténticos antecedentes científicos
que deberán abarcar en lo posible labor docente y de investigación,
publicaciones o presentaciones de trabajos científicos
que sean exponentes de una positiva contribución al adelanto
de alguno de los múltiples aspectos que abarcan las distintas
especialidades de nuestra odontología, cada vez más
científica y doctoral, al ritmo del adelanto o mejor conocimiento
de la ciencia en general.
Los
así designados serán los que seleccionarán
a sus futuros compañeros en esta integración académica
de verdad en lo posible brillante sea del ángulo que se
le analice.
Nuestra
odontología, a través de las Facultades y de las
Instituciones como la A.O.A. con más de cien años
de exitosa y creciente existencia, del C.A.O., también
con sede propia y una pujante trayectoria, además de las
distintas sociedades dedicadas a las especialidades como Odontopediatría,
Ortodoncia, Ortopedia, Cirugía y Traumatología Buco
Maxilo facial, Endodoncia, Periodoncia, Prostodoncia, Operatoria
Dental y Materiales Dentales, Estomatología, etc. y los
Círculos o Sociedades del interior que alcanzan a más
de 50 agrupaciones que en conjunto e individualmente luchan por
el progreso y constituyen un faro de atracción para Latinoamérica.
Digo
con orgullo que en mi asistencia a Congresos y diferentes eventos
en Latinoamérica, estados Unidos, Europa y hasta en Japón
la Odontología argentina es muy estimada por su progresista
y brillante accionar en la docencia, investigación y calidad
del ejercicio profesional.
Es
oportuno que públicamente agradezcamos a las entidades
de todo el país que apoyaron con entusiasmo las gestiones
realizadas para lograr la Ley. Nuestro agradecimiento al Presidente
de la Asociación Médica Argentina Dr. Elías
Hurtado Hoyo por su indeclinable adhesión y la cesión
de la magnífica sede para nuestras periódicas reuniones.
Palabras
finales
Sea
bien recibida nuestra Academia por la Odontología, por
la sociedad y por las otras Academias Nacionales. Nos incorporamos
con espíritu de colaboración cordial en la lucha
por el progreso y perfeccionamiento de la ciencia en cualquiera
de sus especializaciones.
No
concebimos un universitario que además del dominio de su
materia no tenga una visión panorámica de los problemas
más vitales de su generación llevándolo a
viajar por el ancho camino de la ciencia.
En
este mundo convulsionado por la falta de honestidad, de sospechas,
de contubernios, coimas o sobornos como los que a veces se viven
en los distintos países y en el nuestro, surgen también
grupos de universitarios o simples ciudadanos trabajando altruistamente
en pos de un ideal de superación y perfeccionamiento como
el que ha hecho posible que se concrete esta Academia Nacional.
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