A las virtudes conocidas del tomate, por ser fuente importante
de vitamina C, se ha agregado en los últimos tiempos la noticia
de su función en la prevención de determinados procesos malignos.
Así, nos llega de la Universidad hebrea de Jerusalén el resultado
de estudios realizados en la misma que indica que el tomate puede
cumplir una función en la prevención y el tratamiento del cáncer
bucal.
En efecto, según lo publicado en el diario La Nación, uno de los
componentes del tomate, el lycopene, una sustancia formada por
un pigmento que brinda el color rojo al fruto mencionado, actúa
sobre las células neoplásicas.
Al colocar en cultivos de células malignas el lycopene, dichas
células comenzaron a morir. Este hecho refuerza otros trabajos
que demostraron el importante papel de las frutas y verduras en
la reducción de los riesgos de cáncer bucal.