Los
trastornos de la articulación témporo-mandibular
(ATM), no se deben generalmente a una sola causa, sino a varias
condiciones, frecuentemente dolorosas, que afectan a dicha ATM.
El dolor en la zona de los músculos y ligamentos que controlan
los movimientos del maxilar inferior o de la articulación,
no es fatalmente señal de un problema grave.
En efecto, muchas veces es temporario, y a veces se repite periódicamente,
de forma tal que un pequeño porcentaje de pacientes desarrollan
síntomas más marcados y duraderos en el tiempo.
Las afecciones de la ATM, que parecerían ser más
frecuentes en las mujeres que en los varones, según algunas
estadísticas realizadas, se agrupan en tres categorías
predominantes:
a) Dolor mio-facial, la más frecuente
b) Alteración interna de la articulación, con subluxación
o luxación mandibular, desplazamiento del menisco o lesión
del cóndilo.
c) Procesos degenerativos, como osteoartritis o artritis reumatoide
en la ATM.
Estas variantes pueden coexistir simultáneamente en un
mismo paciente.
En cuanto a la etiología de esta afección, se puede
señalar que un golpe severo en el maxilar o en la zona
articular, puede provocar daños importantes en la ATM:
la fractura de los huesos de la zona, el daño en el menisco,
provocarán la limitación del movimiento mandibular
a un punto tal que quede prácticamente inmovilizado en
determinada posición.
Asimismo puede ser causa de una posterior artritis en la mandíbula.
Otras
causas no son tan definidas. Algunos autores culpan a la maloclusión
de desencadenar este proceso, pero investigaciones recientes objetan
esta teoría.
Lo mismo ocurre con los efectos de la aparatología utilizada
en Ortodoncia, que actualmente no se consideran dañinos,
en su correcta utilización.
Igualmente se desestima que el mascar chicles pueda ser causa
de este padecimiento.
En cambio, algunos expertos sugieren que las tensiones sean mentales
o corporales, pueden causar o agravar la enfermedad.
Nuestra experiencia coincide con esta posición, ya que
hemos visto numerosos casos de pacientes con bruxismo que presentan
los síntomas descriptos.
En
cuanto a los signos y síntomas, el que más comunmente
lleva al paciente al Consultorio es el dolor al mover la mandíbula.
Esto puede estar acompañado por limitación de movilidad.
También puede irradiarse el malestar a la cara, nuca o
espalda.
El chasquido al realizar los movimientos del maxilar es otro de
los signos clásicos perceptibles.
Pueden asimismo observarse cambios en la forma de articular las
piezas dentarias, buscando disminuir el dolor. Dolores de cabeza,
oídos, mareos, o problemas de audición, son en algunas
ocasiones relacionados con esta afección
¿Como realizar el diagnóstico de las alteraciones
de la ATM?
En primer lugar, como recomendamos en todas las ocasiones, la
historia clínica ha de contar con una completa anamnesis
.En la enorme mayoría de los casos, la descripción
que realiza el paciente de sus signos y síntomas, más
un sencillo examen clínico bastan para diagnosticar la
existencia de la afección.
Ha de realizarse un minucioso examen de la cara en la zona articular,
así como también de los músculos masticadores,
palpando las zonas doloridas. Asimismo se prestará atención
a los chasquidos que se producen en el movimiento, así
como a las características o limitaciones
de dichos movimientos.
Si este examen dejara dudas, puede complementarse con otros medios,
como una artrografía, o la Imagen por Resonancia Magnética,
que nos mostrará los tejidos blandos, y aún si se
sospecha una artritis o la persistencia y gravedad de la situación
lo justifican, una Tomografía.
El
tratamiento de las afecciones de la ATM han de ir graduándose
de menor a mayor, procurando seguir una línea reversible
y conservadora. Dado que muchos de los problemas de la ATM, son
temporarios, han de evitarse técnicas invasivas o cambios
en la integridad o posición de los dientes, sin que exista
la seguridad de que dichos medios son indispensables.
Se comenzará por medidas simples: alimentación blanda,
evitar movimientos grandes de la mandíbula, mascar chicles,
etc. Las técnicas de relajación y evitar o controlar
las situaciones de stress ayudarán poderosamente al tratamiento.
El paciente puede también contribuir con ejercicios de
elongación y relajación de los músculos y
ligamentos comprometidos, pudiendo, en ocasiones, y con el debido
control, incorporar por corto tiempo medicación miorelajante
o antinflamatoria.
Un
elemento que nos ha demostrado ser muy útil, es la placa
de descanso o "bite plane"
Confeccionada con acrílico, si necesitamos un aparato relativamente
rígido, o con silicona, como se hace actualmente, calza
en las superficies oclusales de una o ambas arcadas dentarias.
Su utilización, por períodos limitados, permite
que el paciente con bruxismo, descargue las tensiones en el aparato,
aliviando los síntomas musculares y reduciendo el dolor
articular.
En los casos en que la gravedad de la situación lo justifique,
el tratamiento puede incluir medicación inyectada en los
llamados "puntos de disparo" del dolor.
La resolución quirúrgica, por su carácter
de frecuentemente irreversible ha de ser evitada en lo posible.
Se ha encontrado que algunas intervenciones quirúrgicas
como el reemplazo de la articulación dañada por
una articulación artificial puede provocar dolor y aún
daño irreversible, según lo manifestado en un reciente
artículo de "About", en su sección odontológica.