Según
un estudio publicado por Reuters, la gente que consume considerable
dosis de carne en sus dietas, tiene tres veces más riesgo
de sufrir cáncer de esófago, y dos veces más
de desarrollar cáncer de estómago.
Esta conexión entre las carnes, especialmente las rojas,
y los procesos cancerosos, es especialmente frecuente en los pacientes
con cáncer de colon.
La investigación se realizó en Nebraska (USA).
Además, en el número de enero del"American
Journal of Clinical Nutrition, se señala que la ingesta
de grandes cantidades de lácteos, duplica el riesgo de
ambos tipos de cáncer.
Un equipo formado por Mary Ward, Honglei Chan y colegas del Instituto
Nacional del Cáncer de la Universidad Tufts, de Boston
(USA), estudiaron a 124 pacientes con cáncer estomacal,
124 con cáncer esofágico y 449 sujetos sin cáncer,
quienes contestaron un cuestionario sobre sus hábitos alimentarios,
según fueran dietas saludables, con mucha carne, con mucha
leche, con alta proporción de sal, abundante en postres,
o pan blanco.
Denominaron dietas saludables a las que contenían gran
cantidad de frutas, vegetales y cereales enteros, coincidiendo
con las recomendaciones gubernamentales de que la población
debe consumir por lo menos cinco porciones de vegetales y frutas
por día, más de 10 porciones de granos, panes y
pasta y no más de dos o tres pequeñas porciones
de carne.
El grupo que consumía la dieta correcta,(el 21% del total),
comían generalmente alimentos de bajo nivel calórico.
Por su parte el 33% de los enfermos de cáncer de estomago
y el 35% de los de cáncer de esófago, comían
tanto gran proporción de carne como de leche.
En resumen, una dieta balanceada debe ser conformada con reducido
número de los alimentos citados como peligrosos, y una
mayor cantidad de aquellos beneficiosos, según los listados
antedichos y que conforman la pirámide alimenticia ideal.