Como parte de la reunión anual de la American Association for Dental Research, se realizó el Simposio denominado "Nutrición Funcional para la Salud Dental", organizado por la Universidad de Illinois (USA).
Ese mismo día, el 9 del corriente, disertó el Dr. Peter C. Molan, profesor asociado de Bioquímica de la Universidad de Waikato, Nueva Zelandia, sobre el tema "Miel para la salud dental", presentando los resultados de la investigación realizada a fin de determinar el efecto de la miel en las bacterias de la placa dentaria consideradas responsables de las caries dentarias.
La miel contiene una enzima que produce peróxido de oxígeno, que está considerada la causa principal de su acción antimicrobiana, pero esta actividad varía según el tipo de miel que se utilice.
El estudio demostró que la miel no solo detiene el crecimiento bacteriano en la placa, sino también reduce la cantidad de ácido producido, lo que impide la formación de dextran. Dextran, uno de los componentes de la placa, es un polisacárido gomoso que la bacteria utiliza para adherirse a la superficie de las piezas dentarias.
La investigación del Dr. Molan propone la utilización de mieles seccionadas por su gran poder antibacteriano en el tratamiento de patologías periodontales o en gingivitis, dado que estas afecciones son producto de factores similares a los que producen la inflamación e infección de las heridas.
Las pruebas clínicas demostraron que los tipos de miel seleccionados eliminaron rápidamente las bacterias de las heridas, aún en infecciones profundamente asentadas. Además, la miel no daña los tejidos, como puede ocurrir con otros antisépticos. La acción antinflamatoria de la miel es potente y rápidamente elimina el edema y el dolor, e incluso tiene un efecto destacado en el crecimiento de las células que reparan los tejidos dañados por la infección.
El Dr. Molan encabeza la unidad de la investigación sobre la miel de la Universidad de Waikato, a la cual apicultores de Nueva Zelandia y Australia envían muestras de sus productos para seleccionar las variedades de más activas, las cuales son ahora etiquetadas como "antisépticas".
En este momento se están realizando labores conjuntas con los EEUU, a fin de identificar qué tipos de flores pueden favorecer la producción de miel con mayor actividad antimicrobiana.