Es sabido que la medicación que recetamos a nuestros pacientes
debe ser no sólo efectiva para el tratamiento de su afección,
sino también presentar el mínimo de efectos colaterales posible.
Aquel antiguo principio "primun non nocere", primero no dañar,
cobra especial importancia en estos momentos en que la plétora
de medicamentos existentes en el mercado, hace que no se conozcan
debidamente las intererrelaciones entre los diversos fármacos,
y no se aprecie en toda su magnitud el posible perjuicio para
la salud del paciente que acarrea el insuficiente conocimiento
sobre este tema.
En un estudio publicado recientemente en la revista British Medical
Journal, investigadores daneses informan que tras estudiar a 4268
mujeres embarazadas que sufrieron abortos espontáneos y otras
29.750 que tuvieron a sus hijos, encontraron una asociación entre
el consumo de medicamentos antinflamatorios no esteroides como
el Ibuprofeno o el Naproxeno y una tasa mayor de abortos espontáneos.
El Dr. Gunnar Lauge Nielsen, del Departamento de Epidemiología
Clínica del Hospital Odder de Dinamarca y sus colegas, son, sin
embargo cautos en cuanto a afirmar una relación causal entre medicación
y dichos abortos espontáneos, y esperan el resultado de nuevos
estudios, más concluyentes que los que han realizado hasta el
momento.