Los estudios que demostraron que cerca
de una de cada diez personas presentan lesiones orales que necesitan
ser examinadas en busca de anomalías que pueden producir
cáncer bucal, aún en grupos considerados de bajo
riesgo, han producido que los odontólogos generales se
hayan sentido estimulados a examinar a sus pacientes que presenten
las lesiones mencionadas y que pueden ser signos tempranos de
esta grave enfermedad.
El "Journal of DPHE
ADA" informó que 930 profesionales e higienistas dentales
se vieron favorecidos por un programa demostrativo en las sesiones
de 1999 y 2000 de la ada, durante las cuales recibieron instrucciones
para el examen de canceres en boca. 89 personas (alrededor del
10% con 93 ulceras y lesiones orales fueron evaluados), encontrando
que 7 de estas lesiones, todas aparentemente inofensivas, fueron
encontradas anormales, de ellas 3 fueron tipificadas como precancerosas
tras las biopsias realizadas.
Estos exámenes y los análisis
complementarios tienen importancia similar al Papanicolau y Mamografía
en la identificación de lesiones precancerosas o canceres
potencialmente curables. El cáncer oral afecta a nos 30.000
estadounidenses y cuesta la vida a cerca de 3000 personas por
año, según la sociedad americana de cáncer.
Pese a que los fundadores y aquellos
que consumen grandes cantidades de alcohol tienen mayor riesgo
de sufrir cáncer oral, mas del 25% de las victimas de esta
enfermedad están fuera de estas categorías. En sus
etapas iniciales, cuando es mas tratable, el cáncer oral
generalmente no causa dolor ni molestia y las ulceras y lesiones
son casi indistinguibles de las benignas que comunmente se ven
en la boca, por ello pueden progresar a estadios mas avanzados
y malignos antes de ser identificadas.
De allí la importancia de un minucioso examen y seguimiento
de toda anomalía a fin de detectar la enfermedad lo antes
posible.