Según la Academia de Odontología General de EE.UU., en un trabajo
publicado el 12 de Abril del corriente año, la utilización de
agua fluorada en la preparación de alimentos para niños de corta
edad, puede aumentar el riesgo de desarrollar fluorosis dental.
Aunque en general el agua y los alimentos contienen algo de fluor
en su composición natural, las piezas dentales en desarrollo son
especialmente sensibles a los altos niveles de dicho elemento.
La fluorosis, como es sabido, produce dientes veteados o decoloración
del esmalte, condición que se presenta cuando los niveles de fluor
son regularmente mayores a una parte por millón (1ppm).
Cuando las fórmulas alimentarias deben ser diluidas se recomienda
utilizar agua destilada con bajo contenido de fluor, o usar sistemas
de filtrado con el mismo fin.
Previniendo la fluorosis en los primeros años de vida, los niños
tienen posibilidades de evitar esta alteración en los dientes
definitivos.
A fin de controlar la cantidad de fluor en el agua de consumo
en las zonas donde no hay agua corriente, se recomienda recoger
en un recipiente esterilizado muestras de la misma, y enviarlas
al Departamento de Salud de su localidad para su análisis.
También en algunos consultorios odontológicos, los profesionales
pueden determinar la concentración de fluor utilizando el método
colorimétrico.
Se cumplirá así la premisa de una concentración de fluor que resulte
en beneficio de salud dental, sin efectos colaterales no deseados.